Encuentro «Tejer redes» – Madrid
Santidad:
Represento en este acto al conjunto de la comunidad educativa madrileña, integrada por un amplio conjunto de centros educativos, colegios, institutos de bachillerato, universidades, centros de educación especial, centros de investigación, colegios mayores, escuelas universitarias de negocios y otros muchos centros.
Queremos, en primer lugar, agradecerle que haya dedicado un tiempo, en este su primer viaje apostólico a España, a quienes integramos la comunidad educativa y, especialmente, a quienes nos dedicamos profesionalmente a ella.
De la mano del Arzobispado de Madrid, en las últimas semanas hemos desarrollado, quienes integramos esta comunidad, un conjunto de encuentros participativos, ampliamente dialogados entre creyentes y no creyentes, donde hemos hablado acerca de la función social de la academia y de la educación.
Sobre la academia, Santidad, todos entendemos que debe ser un espacio social de convergencia, un espacio social en el que todo el mundo debiera sentirse adecuadamente integrado y representado.
Y sobre la educación, Santidad, consideramos todos nosotros que durante el siglo XXI debe seguir siendo esa herramienta, ese instrumento fundamental de justicia social en el que cada joven, especialmente en sus primeros ciclos, pueda encontrar todos aquellos instrumentos para desarrollar armónicamente el conjunto de sus capacidades humanas.
Pero, al mismo tiempo, Santidad, creemos que la educación debe seguir siendo durante el siglo XXI un derecho humano renovado. Renovado porque existen muchos desafíos, muchos nuevos retos, como la educación para toda la vida, la formación de adultos o la alfabetización digital, que tenderán a evitar brechas sociales e intergeneracionales.
Santidad:
Quienes integramos la comunidad académica somos muy conscientes de que debemos un gran reconocimiento a la sociedad, porque son los ciudadanos quienes todos los días sostienen las actividades docentes e investigadoras.
Pero, al mismo tiempo, queremos recordar a la sociedad que, sin este compromiso firme, nos será muy difícil cumplir nuestra misión, que no es otra que devolver a la sociedad su esfuerzo en forma de ciudadanos y ciudadanas libres, adecuadamente preparados, portadores de valores éticos y con ánimo de compromiso con la sociedad.
Santidad:
Madrid se ha convertido en una nueva capital mundial del conocimiento, en una nueva capital a la vanguardia de la ciencia, de la tecnología, de la innovación, de la docencia y de la investigación; en un nuevo distrito universitario de alcance mundial en el que convivimos universidades muy diversas: grandes universidades públicas de gran prestigio investigador, universidades pontificias y eclesiásticas de amplísima tradición en nuestra ciudad y universidades de iniciativa social con amplísimo reconocimiento docente.
Entre todos nosotros tenemos la responsabilidad de sacar adelante la formación de una amplísima comunidad de cientos de miles de jóvenes que son el futuro, españoles y también internacionales, muchos de los cuales, Santidad, proceden de nuestra queridísima comunidad iberoamericana de naciones, de nuestros pueblos hermanos de Iberoamérica.
Necesitamos, Santidad, universidades respetuosas con la diversidad, pero también con la verdad. Universidades a la vanguardia del conocimiento, pero también a la vanguardia de la ética de la investigación.
Necesitamos espacios académicos excelentes, pero socialmente inclusivos e incluyentes.
Necesitamos, Santidad, espacios educativos donde reine la cultura del esfuerzo, pero donde todo esté presidido por el respeto a la dignidad de las personas que se forman en ellos.
Santidad:
Hemos recibido con enorme alegría desde la academia la designación, por primera vez en la historia, de un profesor universitario como doctor de la Iglesia en la persona de John Henry Newman, lo que queremos agradecer a Su Santidad.
Y junto con este agradecimiento, Santidad, queremos continuar con la obra de Newman, con el impacto social que él, con su diálogo con la sociedad de su tiempo, generó en ella. Queremos generar ese mismo impacto hoy, en el siglo XXI, en la sociedad quienes nos dedicamos a la ciencia, a la cultura, a la academia y a la universidad.
Santidad:
Por ello, porque creemos que el sucesor de Pedro es un indiscutible referente ético de nuestro tiempo, que es un custodio de la paz y de la verdad, que es el mejor defensor de los pobres y de los olvidados del mundo y que es el vicario de Cristo, queremos desde la academia plantearle algunos de los retos, algunos de los desafíos que tenemos por delante y que nos inquietan.
El primero de ellos, Santidad, es cómo edificar en nuestras aulas la convivencia, una convivencia que no debe ser impregnada de los frecuentes espacios de confrontación que a veces embargan nuestra sociedad.
Y, en segundo lugar, Santidad, ¿qué podemos hacer desde la academia, desde la ciencia, para liderar los cambios sociales y tecnológicos que son precisos en el contexto de la revolución digital? Cambios de los que Su Santidad nos hablaba recientemente en la encíclica Humanitas.
Gracias, Santidad, por su visita a Madrid.
Gracias, Santidad, por recibirnos a quienes integramos la comunidad académica.
Que Nuestra Señora de la Almudena, patrona de nuestra villa, le acompañe en su camino y que Dios le bendiga hoy y siempre.
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